Mensaje de Anne Givaudan del 23/12/12

29 Diciembre, 2012By

Hoy  estamos a  23 y estoy entusiasmada…el 21, ese gran día de transición entre dos ciclos de una extrema importancia, se desarrolló de la mejor manera posible y eso tiene mucha significación para mí.

 En efecto, uno de los escenarios, era esta transición en apariencia tranquila “si” y eso es importante… si la masa crítica era alcanzada. Eso significa que en el espacio de algunos días, de alguna horas, conciencias y corazones se han abierto en número suficiente, se han abierto a otras dimensiones para que hiciéramos una transición, un pasaje, de una era a otra, sin aún más alteraciones que las que ya existen.
Esto, evidentemente, no significa que todo está ganado y que el mundo va a cambiar de un día para otro por arte de magia sino más bien significa que el mundo va a cambiar porque nosotros hemos cambiado! Esto significa que nuestro corazón y nuestra conciencia van a tomar un espacio esencial en nuestra vida y que nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestros actos tomarán otra dimensión.
Os voy a contar lo que yo he vivido durante esta transición porque quizá otros lo han vivido como yo:
Estábamos un centenar de personas reunidos en Plazac en Dordogne y habíamos celebrado la venida de esta nueva era en conciencia y expresando nuestro amor por el planeta Tierra. Al final de nuestras celebraciones jubilosas, he visto puntos de luz elevarse del conjunto y de agruparse para ir hacia un espacio que yo no podía ver tanto que era lejano. Estábamos contentos y tuvimos ganas de darnos cita cada 21 de diciembre para celebrar el aniversario de este pasaje.
Esta noche, entre el 22 y el 23 de diciembre he salido de mi cuerpo físico con esta pregunta: ¿qué ha ocurrido pues durante esta transición? Y es entonces que he sido aspirada por una espiral de luz que me ha llevado lejos de nuestro planeta, tenía esta sensación de subir muy alto y de caer al mismo tiempo en un espacio vertiginoso y de pronto, todo se calmó y delante de mis ojos vi el planeta Tierra. El planeta estaba tan diferente a lo que yo había visto en otras salidas del cuerpo, ya no era ese cuerpo rodeado de un halo gris donde algunos puntos de luz lo traspasaban…el planeta se había vuelto luz. Pequeñas estrellas luminosas rodeaban la Tierra, ellas no venían del cosmos pero estaban unidas a seres que en la Tierra habían abierto el espacio infinito de sus corazones.
Entonces comprendí que había habido un tsunami gigantesco, una ola al fondo terrible que había inundado la Tierra de su luz y que esta ola no venía del espacio sino de los que habitaban la Tierra. Comprendí que los humanos estaban  ahora preparados para pasar a otra cosa y que la luz, desde ese momento, comenzó a invadir amorosamente las zonas de oscuridad. Supe que la sombra al servicio de la luz no iba a desaparecer de un día para otro pero que sería menos intensa y que los seres de la Tierra detectarían más rápidamente su presencia. Vi no lo que habíamos “ganado” pero que justamente no podía haber perdedores. Entonces, os deseo a todos y a todas un maravilloso principio del infinito.
Anne Givaudan
 

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